invertir en industria y energia Málaga

Industria

Si bien no se puede cambiar el diagnóstico respecto a los problemas que plantea la carencia de un sector industrial malagueño, aún débil y atomizado, sobre nuestra estructura económica y capacidad competitiva, se puede realizar una lectura positiva vinculada a la concentración de esfuerzos acometidos en los últimos cinco años en esta dirección.

A día de hoy, subsectores como la industria agroalimentaria, la dedicada a las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) o la energética van alcanzando progresivamente más peso. A la industria más tradicional, se suman los esfuerzos y especialización empresarial en otras ramas que pueden considerarse emergentes para nuestra provincia, y que auguran ya unos resultados de crecimiento y posicionamiento competitivo favorables: ferroviario, aeronáutico y marítimo. En todo caso, cada una de las áreas que configuran el tejido industrial está luchando por mantener su nivel y ampliar su volumen y cuota de negocio.

La radiografía del sector refleja elementos que requieren un cambio de visión y concentración de esfuerzos para aumentar el entorno empresarial industrial, su rendimiento y competitividad, pero es justo poner de relieve dos cuestiones que aportan un cariz positivo a las reflexiones previas.

La primera, relacionada con  las competencias de la mano de obra. En este apartado, España se sitúa por encima de la media europea, y se caracteriza por tener trabajadores con altas cualificaciones e incluso con sobrecualificación. Hasta hace algunos años, la deslocalización de la producción vinculada a los costes salariales se había impuesto, pero la caída general de los costes favorece que las empresas vuelvan a producir en España.

Sigue siendo necesaria una mejora de las condiciones y un marco que favorezca la inversión, nuestro país ha sido capaz de seguir atrayendo a economías emergentes como Brasil, México, India y China, atraídos por las infraestructuras, el nivel de tecnología y las reformas estructurales. Sin duda, las iniciativas nacidas de la colaboración público-privada para la atracción de inversiones están apoyando el cumplimiento de objetivos.

La Encuesta de Población Activa (EPA) revela que desde 2015 el número de trabajadores ocupados en el sector industrial ha pasado en Málaga de 22.700 a 33.000.

El empleo industrial crece un 45% en dos años en Málaga con 10.300 trabajadores más, pero solo da trabajo al 5.5 % del total de ocupados de la provincia. Porcentualmente es la quinta provincia que menos porcentaje de población ocupada se dedica al sector industrial.

La recuperación del empleo industrial en Málaga pasa necesariamente, por la industria auxiliar, no sólo de la construcción sino de otras industrias: estructuras metálicas, componentes mecánicos y electrónicos, elevadores, etc. que son sectores que están creciendo debido a que las empresas están invirtiendo en bienes de equipo, tanto las nuevas como las antiguas.

 

El sector industrial ha demostrado siempre los beneficios que reporta para la generación de riqueza, empleo y bienestar en la sociedad, y las naciones y territorios con mayor peso industrial en su PIB han afrontado la crisis con más fortaleza, ya que la industria ha resistido mejor que otros sectores. En este sentido, el empleo en la industria suele ser de mayor calidad que en el resto de sectores.

Pacto por la Industria

El Gobierno de la Junta de Andalucía, la Unión General de Trabajadores de Andalucía, Comisiones Obreras de Andalucía y la Confederación de Empresarios de Andalucía, suscribieron el 30 de enero de 2017 el Pacto Andaluz por la Industria, primer eslabón de una cadena en favor de la industrialización de Andalucía que no sólo persigue incrementar el peso específico del sector en el PIB autonómico, sino también implicar al conjunto de la ciudadanía en ese gran objetivo. Esta estrategia prevé la movilización de 8.000 millones de euros en la comunidad a través de nuevos instrumentos financieros y de incentivos al desarrollo industrial y la I+D+i.

El objetivo de este acuerdo es impulsar la industrialización de Andalucía, de forma que este sector pase de suponer en el PIB, aproximadamente, un 12% actual al 18% en el año 2020.