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Tecnología e Innovación

La coyuntura económica de los últimos años ha tenido consecuencias innegables para el sistema de innovación. Las empresas empezaron a contraer su inversión en I+D desde el comienzo de la crisis, aunque en el ámbito público no se notaron los efectos hasta 2011. La aceptación del nuevo escenario y la asimilación de que para mantener la competitividad es necesario mantener la capacidad investigadora y de innovación empresarial, es lo que ha propiciado que este descenso haya sido más moderado. Según se puede apreciar, desde 2014 la inversión en I+D va aumentando pero en cantidades muy pequeñas, y sin llegar a recuperar las cifras previas a la crisis.

Las comunidades con mayor porcentaje de gasto en actividades de I+D interna sobre el PIB fueron País Vasco (1,88% del PIB), Comunidad Foral de Navarra (1,73%) y Comunidad de Madrid (1,68%). Estas comunidades, junto con Cataluña, fueron las únicas que superaron la media nacional. 

Según los últimos datos disponibles de la Encuesta de Innovación en las empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE), el gasto en innovación tecnológica se situó en 13.857 millones de euros en 2016, con un incremento del 1,3% respecto al año anterior. 

Respecto al sector de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) y de los Contenidos, el avance de la sociedad en la digitalización, junto al desarrollo tecnológico, se está produciendo a medida que la ciudadanía, las empresas y las administraciones públicas, perciben y valoran los beneficios de las nuevas tecnologías, además de disponer de las capacidades y recursos necesarios para su adopción.

En este sentido, la adecuación de la oferta de productos y servicios del Sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación y los Contenidos (TICC) a la demanda de la sociedad, juega un papel fundamental y puede verse reflejado en la evolución de las ventas del Sector TICC.

La cifra de negocio del Sector TIC en España en el año 2017 crece un 1,2% respecto al año anterior. Con este incremento, mantiene una tendencia positiva en este indicador desde 2012, cuando se situaba en 77.304 millones de euros. En 2017, la cifra alcanzada es de 87.627 millones de euros, en torno a los 10.000 millones por encima.

Particularizando en Málaga, la realidad malagueña nos permite identificar en la capital un colectivo cada vez mayor de empresas con potencial tecnológico, concepto más integrador que nos permite incluir tanto a empresas de base tecnológica (EBTs) como a aquellas que hacen un uso intensivo de la tecnología.

Las empresas tecnológicas juegan un papel protagonista en la economía, pero la aplicación de la tecnología a cualquier sector de actividad incide también en la productividad, la optimización de los procesos y la capacidad de trabajo de los equipos humanos. 

Respecto a la innovación, el tejido productivo malagueño lo asimila como un valor estratégico, pero la realización de inversiones en I+D de forma estricta es mejorable. Las empresas de la provincia se encuentran en una continua búsqueda de la mejora competitiva, especialmente a través de actividades de I+D interna y formación para actividades de innovación. Estas últimas, dedicadas específicamente al desarrollo o introducción de productos, servicios o procesos nuevos o mejorados. 

Por otro lado, se acometen de forma frecuente inversiones en maquinaria, software… que mantengan el nivel competitivo de la actividad empresarial. La explicación más razonable apunta a que la difícil situación económica atravesada por las empresas las ha conducido a orientarse más al resultado inmediato, intentando estar a la altura de las exigencias del mercado y explotando lo mejor posible los recursos con los que cuentan, centrándose menos en explorar, detectar y plantear nuevos retos para ser sostenibles y competitivas en el tiempo, aunque si bien es cierto, poco a poco las empresas van desprendiéndose de las consecuencias sufridas por la crisis.

Todo lo anterior, nos lleva a concluir la necesidad de seguir apoyando las políticas de impulso de la innovación para las empresas como medio para vertebrar el tejido productivo y aumentar la competitividad en términos absolutos. 

En este sentido, la Estrategia de Impulso del Sector TIC 2020 de la Junta de Andalucía destinada a apoyar el desarrollo de la actividad económica vinculada a las tecnologías de la información, y que entre otros objetivos plantea crear 5.000 nuevos empleos en este sector.

Así, entre las principales metas para estos años, se propone aumentar en más de un 25% el peso de estas actividades en el PIB regional respecto a 2013; en un 1% el número de ocupados; en un 30% el gasto interno en I+D de las empresas, y en otro 30% el volumen de las exportaciones.

Algunos expertos consideran que la difusión de las TIC es la causa de las sinergias que a su vez producen innovaciones en procesos de fabricación avanzados, en la industria médica y de la salud, en la protección del medio ambiente y en otras aplicaciones y sectores.

No debemos olvidar otro elemento tractor como son los clústers. Destacar en Málaga SmartCity, Marítimo Andaluz, ferroviario o el aeronáutico, que se convierten en apuestas estratégicas para la generación de riqueza, empleo y proyección de la provincia.

Resaltar también, el Polo Nacional de Contenidos Digitales de Málaga, primero de estas características en España, inaugurado en junio de 2017, nació con vocación de convertirse en el proyecto tractor de los Contenidos Digitales en España. Tiene como objetivo acelerar ideas, proyectos y empresas tecnológicas que trabajen en el sector digital, ya sea en el campo de videojuegos, realidad virtual, hologramas, marketing digital, ‘mapping’ o ultra-alta definición, entre otras muchas disciplinas. En su interior se distribuyen zonas para microempresas, para formación, área de ‘startups’, showrroms, zona eSport, espacio de coworking, estudios de grabación de vídeos, FabLab (impresión digital en 3D), estudios de captura de movimientos y áreas de creación de videojuegos, animación y diseño gráfico, alcanzando casi los 12.000 metros cuadrado tras su ampliación.

El impacto económico alcanzado es superior a los diez millones de euros al año y sus actividades en este periodo han atraído a cerca 90.000 personas.

Entre las actividades impulsadas destacan la celebración de «Gamepolis», conocido como el mayor festival de juegos de Andalucía, el Observatorio de Realidad Virtual; el evento sobre videojuegos Málaga Jam, el 4k Summit o el 5G Forum. Igualmente, ha sido sede de 17 torneos de eSports que han acarreado 40.000 visualizaciones online de la Liga LOL Survival, con la participación de 2.255 personas y 260 jugadores.

La formación es uno de los principales pilares sobre el que se asienta el Polo Nacional de Contenidos Digitales y su modelo educativo se basa en la consecución de la excelencia académica y en la ejecución práctica de los proyectos en conexión con la realidad empresarial. Es por ello por lo que se centra en propiciar formación cercana a la demanda del mercado, con una tasa de inserción laboral del 87% de los alumnos de Garantía Juvenil que se han formado en sus instalaciones.

Más de 1.000 alumnos se han formado a través de los 58 cursos y un máster de videojuegos de la UMA impartidos en sus instalaciones, alcanzando las 3.884 horas de formación y más del 85% de alumnos contratados.

Una cuestión adicional que conviene plantearse para mejorar los niveles de innovación y tecnología es la relación Universidad-Empresa. Sin lugar a dudas, la Universidad funciona como un agente relevante en este escenario como fuente de generación de conocimiento, con una contribución notable sobre el desarrollo tecnológico.